Hoy sonríe, en lo alto, la luna en su cuarto menguante. Desde el balcón de esta casa escucho a la luna. La reina de los ciclos nos enseña que en la vida-muerte todo es cambio y compensación: a la plenitud sigue el vacío y al vacío la plenitud.
Esta noche estamos a mitad de camino. En preparación para lo que sabemos inevitable. Sin descanso, vamos en impaciente tránsito hacia lo oscuro, hasta el último hilo de luz y vida, hasta la extinción total.
Como ocurre con la madurez, del camino andado deberíamos haber acumulado trucos, mañas y saberes para seguir la marcha de mejor manera y más despiertos.
Esta noche de cuarto menguante, sueñen con el fin de los tiempos (los tiempos individuales, los colectivos o los cósmicos) y sepan que a veces necesitamos sabernos cerca del final para hacerlo mejor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario